Miércoles, 30 Octubre 2019 16:02

4º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (Argentina)

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La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) forma parte del Sistema de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles y del Sistema Integrado de Encuestas a Hogares (SIEH). Proporciona información válida, confiable y oportuna sobre factores de riesgo, los procesos de atención en el sistema de salud y las principales Enfermedades no transmisibles (ENT) en la población argentina. La 4ta edición de la ENFR se desarrolló entre septiembre y diciembre de 2018; las ediciones anteriores fueron realizadas en los años 2005, 2009 y 2013. En la ENFR 2018 por primera vez en nuestro país se realizaron mediciones objetivas a una submuestra de hogares, que incluyeron mediciones físicas (presión arterial, peso, talla y perímetro de cintura) y mediciones bioquímicas (glucemia capilar y colesterol total). El tamaño de la muestra alcanzó a 49.170 viviendas en todas las jurisdicciones del país para la aplicación de la primera parte del cuestionario o paso 1. Para el paso 2 se realizó una submuestra con el 75% de dichas viviendas y, para el paso 3 se mantuvo esa submuestra, pero restringida a las localidades de 150.000 habitantes y más.

Documento completo    Principales resultados

Presentamos aquí los resultados principales según factores de riesgo:

1) TABACO

La prevalencia de consumo de tabaco (cigarrillos) fue de 22,2%, mostrando que continúa su tendencia descendente desde la ENFR 2005, evidenciándose un 25% de reducción relativa desde entonces. El indicador resultó mayor en varones (26,1%) que en mujeres (18,6%). Según el nivel de instrucción, se evidenció que aquellos con nivel primario completo/secundario incompleto tuvieron mayor prevalencia (26,1%) que aquellos con primario incompleto (19,3%) y aquellos con secundario completo y más (20,1%). La prevalencia de consumo actual de cigarrillo electrónico en adultos a nivel poblacional resultó del 1,1%. En cambio, al analizar esta prevalencia entre los fumadores actuales de cigarrillos, la misma alcanzó el 3,5%.  El 50% de los fumadores actuales de cigarrillos intentó dejar de fumar durante el último año. El 25,0% de la población refirió haber estado expuesto en los últimos 30 días al humo de tabaco ajeno en el hogar y un 21,8% en el trabajo; ambos indicadores se redujeron significativamente respecto de la edición anterior de la ENFR (27,6% y 25,0%, respectivamente).

2) ACTIVIDAD FÍSICA

La prevalencia de actividad física baja en la 4° edición de la ENFR fue de 44,2%, lo cual indica una reducción significativa respecto al valor en 2013 (54,7%). Resultó mayor la prevalencia de actividad física baja entre mujeres respecto de varones (46,6% vs 41,5% respectivamente). A mayor edad se evidenció mayor actividad física baja: mientras los adultos jóvenes de 18 a 24 años tuvieron una prevalencia de actividad física baja de 33,5%, los adultos de 65 años y más tuvieron una prevalencia de 56,7%. En cuanto a las barreras para la realización de actividad física, entre aquellos que presentaron bajo nivel de actividad física, se destacó como principal razón la falta de tiempo (40,3%), seguido de razones de salud (24,4%) y falta de voluntad (14,5%). Sólo el 6,4% respondió que no realiza más actividad física porque ya realiza la cantidad que necesita.

 3) ALCOHOL

La prevalencia de consumo de alcohol regular de riesgo en los últimos 30 días fue de 8,4% manteniéndose estable respecto de la 3° edición de la ENFR (7,8%). El indicador resultó mayor entre varones respecto de mujeres y en los rangos etarios 18 – 24 años y 25 – 34 años respecto de los otros tres grupos de edad. La prevalencia de consumo episódico excesivo de alcohol (CEEA) en los últimos 30 días fue de 13,3% a nivel nacional. Se evidenció un crecimiento del indicador respecto de la anterior edición de la encuesta, con un aumento relativo del 27,9% en la ENFR 2018. Al analizar el indicador según variables sociodemográficas, se evidenció una amplia diferencia según sexo: el CEEA en varones (20,7%) resultó 3,2 veces mayor que en mujeres (6,5%). En cuanto a la edad se observó un gradiente descendiente a mayor edad, y una diferencia 9 veces mayor en el consumo de los adultos jóvenes (18-34 años: 39,1%) respecto de los de 65 años y más (4,3%).

4) ALIMENTACIÓN

El 16,4% de la población indicó que agrega sal en sus comidas después de la cocción o al sentarse a la mesa (siempre/casi siempre), manteniendo un valor estable de este indicador con respecto de la 3ra edición de la ENFR. En cuanto al indicador de uso de sal durante la cocción, el mismo fue de 68,9%. El promedio diario nacional de porciones de frutas o verduras consumidas por persona fue de 2, sin mostrar cambios con respecto a la edición anterior y ubicándose muy por debajo de las 5 porciones diarias recomendadas por la OMS. La provincia de La Pampa se destacó, respecto de todas las otras jurisdicciones y respecto del valor nacional, con un promedio diario de porciones de 3,6. En cuanto al consumo recomendado de al menos 5 porciones diarias de frutas o verduras al día, solo el 6,0% de la población cumplió la recomendación, sin reflejar cambios con respecto a la edición pasada. Al indagar sobre la principal razón por la cual no se consume más cantidad de frutas o verduras, el 42,7% de la población refirió que ya come la cantidad adecuada. En segundo lugar, el 36,6% indicó factores individuales tales como: que su compra y preparación requieren mucho tiempo; falta de apoyo del entorno; no le gustan; preferencia por otro tipo de comidas; dificultad por los hábitos y exigencias de la vida diaria; falta de voluntad. Respecto del análisis sobre la percepción de la propia dieta, 3 de cada 10 personas indicaron que su dieta es poco saludable (28,2%).

Las razones por las cuales los individuos consideraron su dieta poco saludable fueron agrupadas en tres dimensiones cuyo orden, según el porcentaje de respuestas obtenido, fue: a) Hábitos alimentarios (59,0%), que abarca categorías como falta de tiempo; consumo de alimentos altos en grasas y/o azúcares; falta de saciedad de las comidas saludables; falta de gusto; falta de interés. Esta dimensión registró mayores porcentajes entre los adultos jóvenes, en personas con mayor nivel educativo, con obra social o prepaga y con niveles de ingresos más altos; b) dimensión asociada al precio y accesibilidad (23,7%), que abarca la categoría “los precios de los alimentos saludables son muy altos”. Resultó mayor entre mujeres y con un gradiente ascendente a mayor edad y a menor nivel educativo; también hubo mayor proporción de respuestas entre quienes tienen cobertura sólo pública; c) Entorno (14,1%), que responde a categorías como dificultad para conseguir alimentos saludables, pocas opciones y no se comen estos productos en el hogar o trabajo. Esta dimensión no registró diferencias según variables sociodemográficas.

5) PESO CORPORAL

La prevalencia de exceso de peso por autorreporte (sobrepeso + obesidad) en la 4° edición de la ENFR fue de 61,6%, comparativamente superior a la 3ra edición de la ENFR (57,9%). La prevalencia de exceso de peso fue mayor en el grupo de varones respecto del de mujeres (68,5% vs. 55,0%) y presentó un marcado aumento con respecto a la edad, manteniéndose estable a partir de los 50 años. En el análisis antropométrico usando peso y talla medidas en el domicilio en la 4° edición de la ENFR, se obtuvo una prevalencia de exceso de peso (sobrepeso + obesidad) de 66,1%. La prevalencia de sobrepeso con datos medidos fue de 33,7%, resultando mayor en los varones con respecto a las mujeres (38,7% vs 29,1%) y en el grupo de mayor edad con respecto a los más jóvenes (38,0% vs 22,7% respectivamente). Por otra parte, la prevalencia de obesidad obtenida por medición fue de 32,4%, presentando un aumento progresivo según grupos de edad, siendo en los dos últimos grupos 2,8 veces mayor que la prevalencia del grupo más joven (41,8% 65 y más; 42,0% 50 a 64 años y 15,1% 18 a 24 años).

6) DIABETES

La prevalencia de glucemia elevada/diabetes en la población total (18 años y más) por autorreporte fue de 12,7%, registrando un aumento significativo con respecto a la 3° ENFR (9,8%). El 52,6% de las personas con glucemia elevada/diabetes mencionaron estar haciendo algún tratamiento durante las últimas dos semanas, ya sea con medicamentos (fármacos antidiabéticos y/o insulina), o bien con dieta, ejercicios y/o reducción de peso. De los que reportaron tener diabetes o glucemia elevada, 3 de cada 10 refirieron que en los últimos 12 meses un profesional de la salud le había examinado los pies para detectar heridas o irritaciones; 4 de cada 10 refirieron que en los últimos 12 meses le realizaron un examen de la vista con dilatación de pupilas; y 2 de cada 10 ha tomado alguna vez un curso o clase sobre educación diabetológica para automanejo.

Se observó un 8,4% de prevalencia de glucemia elevada según mediciones bioquímicas, sin diferencias según sexo. Se evidenció un mayor valor de este indicador en los grupos etarios mayores (a partir de los 50 años), y una progresiva disminución con relación al mayor nivel educativo. Al analizar la prevalencia de glucemia elevada según mediciones bioquímicas en función del autorreporte de glucemia elevada/diabetes, se observó que un 31,4% de la población que refería glucemia elevada/diabetes autorreportada registró valores elevados de glucemia capilar en ayunas; mientras que un 5,0% de quienes se autorreportaron sin glucemia elevada/diabetes registraron valores de glucemia capilar en ayunas de 110 mg/dl o más, en la etapa de determinaciones bioquímicas.

7) HIPERTENSIÓN ARTERIAL

En la 4° edición de la ENFR el 84,3% de la población de 18 años y más refirió haberse medido la presión arterial (PA) en los últimos dos años. Entre aquellos que se midieron alguna vez en la vida la PA, el 34,7% refirió que un profesional de la salud le dijo que tenía la PA elevada (prevalencia de presión arterial por autorreporte), siendo este valor semejante a los obtenidos en las tres ediciones previas de la ENFR. La prevalencia de PA elevada por autorreporte (entre quienes se la midieron alguna vez) aumentó con la edad, resultando 4 veces mayor en el grupo de 65 años y más con respecto al de 18 – 24 años (61,8% vs. 14,8% respectivamente). Los resultados de la 4° ENFR arrojaron así mismo que, entre aquellas personas que se autorreportaron con PA elevada, el 53,4% estuvo haciendo algún tratamiento durante las últimas dos semanas (ya sea con medicamentos o con dieta/ejercicios). El 42,1% de las personas con HTA por autorreporte refirió ir a un lugar habitualmente para realizarse controles médicos relacionados con la misma (más allá de la medición de la PA).

En cuanto a las mediciones objetivas de PA en el domicilio, se observó que el 40,5% de las personas evaluadas tuvo la PA elevada, resultando mayor en los varones con respecto a las mujeres y con un gradiente ascendente acorde a la edad. Entre aquellas personas que se autorreportaron con PA elevada, se observó que el 59,1% tuvo la PA elevada según las mediciones objetivas. Por el contrario, entre aquellas personas que no se autorreportaron con PA elevada, se halló la PA elevada por mediciones en el 32,0%. La prevalencia combinada de HTA (definida como la combinación de las personas que tuvieron la PA elevada en las mediciones objetivas o las que se autorreportaron con PA elevada y tomaron algún medicamento) fue de 46,6%. Esta prevalencia fue mayor entre los varones con respecto de las mujeres (55,7% vs. 38,7%), aumentó con la edad (siendo casi 4 veces más frecuente en el grupo de mayor edad con respecto al más joven).

8) COLESTEROL

La medición del colesterol alguna vez en la vida, en varones mayores de 35 y mujeres mayores de 45 años, fue del 82,1% en la cuarta edición de la ENFR y resultó significativamente mayor al resultado obtenido en la edición anterior (77,5%). La prevalencia de colesterol elevado por autorreporte, entre quienes se midieron el colesterol alguna vez en la vida (población de 18 años y más) fue del 28,9%, porcentaje que se mantuvo estable respecto de la 3° edición de la ENFR. Entre aquellas personas que se autorreportaron con colesterol elevado, el 46,0% estuvo haciendo algún tratamiento durante las últimas dos semanas (ya sea con medicamentos y/o con dieta/ejercicios).

Se obtuvo una prevalencia de colesterol elevado en ayunas (≥ 200 mg/dl) de 30,7%, entre los individuos que realizaron la medición, resultando esta prevalencia mayor a partir del grupo de 35 a 49 años y en el quintil más alto de ingresos, respecto del más bajo (37,0% vs 23,5%). Entre aquellas personas que se controlaron alguna vez el colesterol y que se autorreportaron con colesterol elevado, se observó un 46,2% de registros de colesterol ≥ 200 mg/dl según mediciones. Por el contrario, entre aquellas personas que alguna vez se controlaron el colesterol y que no se autorreportaron con colesterol elevado, las mediciones de colesterol ≥ 200 mg/dl fueron del 29,1%. La prevalencia combinada de colesterol elevado fue de 39,5%.

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